UNEV celebra el Día del Trabajador con alegría, café y tambora en un ambiente de hermandad institucional - Universidad Nacional Evangélica - UNEV
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Entre risas, acordes de tambora y el inconfundible aroma del café recién colado, la Universidad Nacional Evangélica (UNEV), Recinto Santiago, conmemoró el Día del Trabajador de una forma muy a su estilo: cercana, alegre y profundamente humana.

 

La jornada reunió a colaboradores de todas las áreas junto a su rector, el Dr. Rafael Reyes, en un encuentro que desbordó confraternidad, compromiso e identidad institucional. No fue una actividad cualquiera; fue de esas que se sienten más que se planifican, donde los cargos se quedan en pausa y aflora lo esencial: el equipo.

 

 

El rector, visiblemente complacido, tomó la palabra en medio del entusiasmo colectivo para destacar el verdadero motor de la academia: su gente. Con un tono sincero y cargado de orgullo, valoró el esfuerzo diario de cada colaborador, reconociendo en ellos no solo trabajadores, sino pilares fundamentales del crecimiento institucional. “La UNEV es grande por su gente”, dejó entrever en su mensaje, al tiempo que motivó a continuar cultivando ese ambiente laboral basado en el respeto, la responsabilidad y el sentido de pertenencia.

 

 

El Dr. Rafael Reyes, se dirigió a los colaboradores con un mensaje cercano y significativo. Sus palabras no solo fueron de felicitación, sino también de compromiso, asegurando que desde su gestión continuará impulsando iniciativas que fortalezcan el bienestar del personal y el desarrollo institucional.

 

Tras el mensaje, el ambiente se tornó aún más cálido, como si cada palabra hubiese encontrado eco en quienes día a día dan vida a la UNEV.

 

La actividad, organizada por el departamento de Gestión Humana en conjunto con Coordinación Académica, logró lo que a veces parece difícil: reunir a todos sin etiquetas ni funciones, solo como compañeros. Y en ese espacio, donde no importaban los cargos, se fortaleció la esencia de una institución que entiende que el verdadero trabajo también se construye desde la cercanía.

 

Entre dinámicas, risas, rifas y momentos espontáneos, no faltaron los detalles que hacen memorable cualquier encuentro: helados que refrescaron la tarde, café que calentó conversaciones y un ambiente que invitaba a quedarse un rato más.

 

 

Pero si algo marcó el ritmo de la celebración fue la música. La tambora comenzó a sonar con alabanzas que, poco a poco, fueron recorriendo los pasillos hasta llegar —como quien no quiere la cosa— al despacho del rector. La güira hizo lo suyo y despertó la curiosidad del Dr. Reyes, quien no dudó en acercarse al lugar donde todo ocurría.

 

 

Lo que encontró fue un escenario digno de crónica: Ana Cristina cantando, animando y bailando con una energía contagiosa; Santa, Jovina, Karina y Wanda arrancando carcajadas con una ingeniosa parodia; y Miguel, revelando un inesperado talento artístico que terminó poniendo a Marfa a bailar. Un momento de esos que no se ensayan… simplemente pasan.

 

 

Al final, entre aplausos y sonrisas, quedó claro que más allá de las responsabilidades diarias, en la UNEV hay espacio para celebrar la vida laboral con sentido, alegría y unidad. Porque sí, todo va para el informe… pero hay cosas que también se guardan en la memoria colectiva.

 

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